IN HOC SIGNO VINCIS -MaRCo g. -

Wednesday, April 19, 2006

Oklahoma. Alfred Murrah.

La más estúpida futilidad de mi vida.
Si hubiera aceptado la dádiva promisoria de una educación salvoconducida, modesta, sí, no ideal, también, pero que huhiera logrado las conexiones sociales necesarias para ocupar un lugar en el mundo laboral.
Pero MG no quería perpetuar las prácticas de compadrazgo y de nepotismoque convierten a laredo en un islote acomplejado e incestuoso. Y con la idea de vender en el mercado laboral ofreciendo una exposición a otro hábitat, una adaptabilidad superior, y el nombre de una grande institución como aval, por eso, Oklahoma.
Así fue como fuí a caer un día viernes a una montaña de escombro que olía a caucho quemado y a cadáver en descomposición. A donde llegaba la gente importante, igual se tomaba una foto gimiendo que otra talachando, y se volvía por donde llegó. Donde el maestro sádico, antisocial, plagiario, fríao, no volvió a jugar con el extremismo. Donde, un año después, aún había gente posando para la foto.
Su nombre lo olvidé.
Una güera aguada, madura, de huesos grandes, espirituosa profesional (creo yo) pues tenía un puesto residencial en la escuela y monopolizaba el uso del karaoke, quizá por la apatía o la indiferencia inquilina. Pero siempre estaba en la foto. Tenía un novio negro, quizá para provocar otra foto. Y un año después del bombazo, corrió de donde estaba, estiró de la mano a su novio negro, aspirró fuertemente, se puso frente a las cámaras, y lloró en los brazos de su novio. Y se fue.
Y tú, ¿Qué cuentas antes que el camión voltee en Hidalgo?

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